Senderismo, barranquismo y rápel: La aventura en El Maule entre bosques y cascadas

Senderismo, barranquismo y rápel: La aventura en El Maule entre bosques y cascadas

  • Proyecto capacitó a la comunidad para fomentar la llegada y aumentar la estadía de los turistas al Parque Nacional Radal Siete Tazas y su entorno.

Con el objeto de fomentar el cuidado del Parque Nacional Radal Siete Tazas y los sitios de alto valor patrimonial natural que lo circundan, el Consejo Regional del Maule (CORE), en conjunto con el Servicio Nacional de Turismo, Sernatur, apostaron a poner en valor la oferta turística que las comunidades aledañas de la zona pueden ofrecer a quienes llegan a disfrutar de los paradisiacos paisajes.

Para ello, capacitaron a los vecinos, de modo que conocieran bien la biodiversidad y riqueza del paisaje, para que fortalecieran sus ideas de negocio, entregándoles una capacitación que los enriqueció con importantes herramientas.

Pedro Guajardo, director de la empresa Murillo y Patners señaló que “este proyecto trata de vincular a las comunidades aledañas de las Áreas Silvestres Protegidas (ASP) – en este caso, del Parque Nacional Radal Siete Tazas- a las actividades propias de turismo que el sector ofrece”. “En este sentido, hablamos con la comunidad aledaña que tiene servicios turísticos e incluimos a una comunidad extensiva que son emprendedores de turismo de Molina, principalmente guías de turismo, con los cuales tuvimos un proceso, en que luego de 120 horas de capacitación, que se llevaron a cabo durante tres días por semana, donde se abordaron temáticas como geomorfología del paisaje; flora y fauna; geografía; hospitalidad; diseño de productos turísticos y marketing, además se les capacitó en primeros auxilios, Wafa”.

En el transcurso de este proceso fueron diseñando productos turísticos, que son actividades que se pueden realizar en el territorio y que un conjunto de medios locales, regionales y nacionales pudieron visualizar y probar, como se vincula la comunidad local con los emprendedores y emprendedoras de turismo, generando la posibilidad de realizar actividades que respeten la naturaleza, consideren la cultura local y que también cuenten con la seguridad de encontrarse avalados por personal con certificación de seguridad en Primeros Socorros Avanzados en Lugares Remotos (Wilderness Advanced First Aid) – WAFA.

En este sentido, el representante de la empresa ejecutora del proyecto, señaló que “creemos en la posibilidad de que las áreas silvestres protegidas, como los parques nacionales son polos atractores de turistas, por tanto, generan mucha cantidad de visitas, en que deben ser aprovechadas por la comunidad aledaña, porque son ellos quienes han vivido siempre acá y, por cierto, son los mejores oferentes de servicios que pueden tener”.

Experiencia De Mar a Cordillera Tv

Por invitación de Sernatur, nos contactamos con la empresa productora del evento, quienes nos hicieron llegar el itinerario del Fam Press, dando cuenta de los detalles de la ruta y las actividades, muy bien detalladas, lo que, asimismo, daba cuenta del trabajo que se había sostenido con las comunidades.

Confirmamos nuestra asistencia y nos embarcamos en medio del camino en una Van dirigida por un simpático conductor, que entre talla y talla nos alegró el viaje.

Fue así como luego de algunas paradas en el camino, llegamos de noche al Camping Entre Rockas donde nos recibieron con mantel largo y una cena que además de una llamativa presentación, contaba con sabores y colores, que conquistaron nuestros sentidos.

Pollo asado, papas mayo y una ensalada de tomate con cuscús, como plato fuerte, un buen pan amasado con pebre y un postre que mezclaba el “colegial” con la “leche asada”, adornado con arándanos y frutillas, como frutas de estación, donde el caramelo, era imprescindible, fabuloso.

Luego de un té de yerbas, fue preciso llegar a las cabañas para bañarse y preparar el viaje que al otro día comenzaba temprano, para luego descansar.

Cabañas Entre Rockas

La cabaña que me tocó contaba con una cama de dos plazas, un camarote y una cama de una plaza, un baño cómodo, cocina y comedor con lo necesario para preparar, cocinar o refrigerar alimentos, mientras que en la terraza tenía un par de asientos rústicos y una parrilla, muy acogedora y familiar.

Por cierto, quienes participamos en la experiencia contamos con la excelente atención de los dueños de casa y familia, que demostró lo buenos anfitriones que son. Mostrándonos que además de cabañas, había sitios para camping, cómodos baños, duchas y vestidores para los pasajeros que decidieran llegar al lugar.

Las Cabañas Entre Rockas además se encuentran vecinas a un negocio que junto con ofrecer un cuanto hay, también tenían a disposición almuerzos y desayunos de requerirse, fortaleciendo la oferta con las actividades al aire libre que ofrecían los guías de la experiencia.

Trekking por Cascadas

El senderismo o trekking es el deporte que consiste caminar por cerros y/o senderos de lugares naturales y poco explorados, donde se tiene un contacto directo con la flora y fauna de manera directa o indirecta, por lo que se refuerza con la importancia de los guías certificados de cada lugar, donde el lema es “no dejar rastro”.

Te invitamos a revivir la experiencia en este reportaje.

Si te quedaste con gusto a poco, te recomendamos el Salto La Placeta y el Velo de la Novia

Barranquismo en El Río Claro

El día de nuestra llegada, fue nada menos que el director de la escuela del lugar a invitarnos a participar de la experiencia que ya se encontraba en el itinerario. Nos contó que junto con su familia tenían una empresa con la que ya años practicaban este deporte y que ya estaba formalizada y de apoco habían logrado ir equipando para que fuera parte de esta ruta turística. Ahí nos explicó que el desafío comenzaba con una caminata, donde deberíamos enfrentarnos a saltos en pozones, nadar y ascender finalmente con cuerda para poder superar la odisea.

Como últimamente la adrenalina nos llama, para salir del letargo en que nos ha sometido este distanciamiento social, aceptamos el reto, pero como no estamos exentos de cometer errores, lo primero fue que me puse el traje al revés, por lo que me sobraba por delante y me faltaba por detrás (jajaja) cosa que solucionamos en el mismo camping “Entre Rockas”, donde nos hospedamos por tres días y nos atendieron increíblemente bien.

Luego partimos en la Van que manejaba un simpático conductor- Samuel- que fue clave en las risas de la travesía. Al llegar al lugar, nos pasaron el casco, el chaleco salvavidas, y nos despedimos de la tecnología, excepto una Go Pro, que logró capturar parte de la aventura vivida.

Caminamos muchos metros entre rocas, con diversa peligrosidad donde se nos notó la falta de training, pero no nos rendimos, seguimos hasta cuando enfrentamos al primer gran desafío, que era el saltó de unos dos metros y medio de altura al agua, y si bien el vértigo quiso hacer de las suyas, nuestro amigo del viaje @Tribitrip nos dio el impulso para hacernos al agua, donde supe que no me había ajustado bien el salvavidas y el casco estaba grande, ya que, al caer al agua, no veía nada de nada. Apretamos las correas y cambiamos el casco con un compañero de travesía y seguimos. Nadamos como pudimos, preferentemente de espalda, que es menos pesado.

Luego seguimos la caminata hasta enfrentar otro pozo, ahí el salto fue menor, pero el agua se notaba más helada, nadamos y caminamos con objeto de vencer los miedos, luego vino un tobogán natural y si bien fue muy entretenido, hay que ajustar los brazos cruzados al cuerpo para no dañar los codos. Ahí mis manos estaban completamente congeladas, las tuve que poner en las piedras para lograr el calor, luego vino la Laguna Azul – un lugar de magnífica belleza- donde descendí sólo queriendo llegar al otro lugar y sin salto, ya que la hora nos fue pillando, hasta llegar a la otra piscina natural con cascada, donde finalmente sólo miramos a quienes se atrevieron a lanzarse al pozo de cinco metros, porque el cansancio nos venció y el frío nos remató.

Creo que lo habría pasado mucho mejor si hubiéramos tocado más sol y menos frío, pero el profesor de profesión e instructor de barranquismo, Octavio Astudillo , nos explicaba que sólo aceptó a salir más tarde para que pudiéramos vivir la experiencia en el Río Claro, pero que generalmente esto se hace más temprano.

Salimos tarde, debido a que el trekking de la mañana por el Parque Nacional y tres de sus más bellos parajes habían sido la parada, donde visitamos el Salto La Placeta, el Salto El Velo de la Novia y Las Siete Tazas… todo en un medio día full con los amigos de la empresa de “Senderismo Maule” también capacitada en este proyecto y sin duda un imperdible en full day para quienes quieran conocer en familia es ideal, 100% recomendado.

Rapel: Caída a 50 metros de altura

Al siguiente día, desayunamos con el representante de la comunidad y los jóvenes de la empresa “Indomytos”, quienes transformaron su pasión por la adrenalina, en una empresa de deporte aventura, 100% recomendable que presta servicios en el lugar y que nace en el contexto del proyecto.

Nos llevaron a un sector donde nos pudieron mostrar los implementos de seguridad, así como la forma en que debíamos descender 50 metros al lado de la Cascada El Duende, ubicada en el sector El Toro, donde los tres valientes que estuvimos dispuestos a jugarnos el todo por el todo, fuimos llevados en un jeep 4×4 por un camino angosto, hasta llegar a un lugar, desde donde descendimos algunos metros caminando hasta llegar a la zona de la cascada.

 Fue así como nos realizaron una pequeña inducción, explicando que quienes realizan el desafío por primera vez debían estar toda una mañana aprendiendo antes de bajar, sin embargo, en nuestro caso, debíamos hacerlo express.

El primero en lanzarse, fue @albertulloa, el conocido influencer que organiza fiestas y viaja por el mundo realizando algunos negocios que le permiten vacacionar feliz. No tuvo muchos percances y bajó en poco tiempo. Pero ese…no fue mi caso, yo me caí en pleno barranco a 50 metros de altura, al igual que lo haría “condorito”- Plop!, donde quedé con los dos pies hacia arriba, ahí pude experimentar que la seguridad de las cuerdas es real y que el freno también sujetó sin mover un centímetro mi cuerpo, mientras la risa nerviosa, me invadía, hasta que el cansancio en mi cuello, hizo que finalmente escuchara al instructor y pasara las piernas de lado, hasta ponerme de pie en las rocas y comenzara el descenso, el que lo hice tranquila y contenta. Hoy lo volvería a hacer, pero no me tiraría de cabeza (jaja).

Llegando abajo fui vitoreada por los compañeros que no se atrevieron o no pudieron subir y algunos turistas que llegaron a disfrutar de unos días en la zona del Radal.

En mi experiencia puedo decir que es un excelente panorama para disfrutar de la adrenalina, de un hermoso paisaje y la energía que sin lugar a dudas recarga el espíritu de cualquier ser humano que visita estos territorios esculpidos según la ciencia, hace 60 millones de años.

Reportaje: Periodista Viviana Liberona – Chile De Mar A Cordillera

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